Una idea espectacular

Al momento de encarar una nueva tarea la mayoría de nosotros solemos preguntarnos: ¿por dónde empiezo? La idea de la página en blanco puede asustarnos e incluso a veces llega a paralizarnos. Un abanico de posibilidades se despliega en frente nuestro y no sabemos por dónde arrancar.

Algo muy importante a saber es que siempre las primeras ideas que surjan, van a ser las ideas comunes, lo que a cualquiera se le puede ocurrir, algo que en pocas ocasiones va a causar impacto o tener la suficiente fuerza como para marcar un antes y un después. No niego que en ocasiones pueden ser ideas geniales desde el primer momento pero la regla suele mostrar que todo lo bueno requiere esfuerzo, por lo tanto lo primero siempre es intentar salir del lugar común, ir más allá, y si se puede mucho más allá.

Inspirate

Una vez que se plantea la tarea a realizar, para mi lo primero es buscar referentes. Libros, diarios, televisión, web, música, recuerdos, experiencias, todo sirve como disparador de una idea creativa. Sobretodo la lectura crea un imaginario que se convierte en nuestro baluarte al momento de encarar un proyecto. Siempre es conveniente tener a mano una libreta o anotador para poder rápidamente escribir las cosas que se nos ocurran. En esto juegan un papel fundamental los primeros instantes al despertar, cuando la mente está limpia de preocupaciones es el tiempo oportuno para que aparezca una idea revolucionaria. Muchas veces las respuestas vienen en los sueños, signo de que pensamos mucho en ese tema y las soluciones llegan durante el reposo y la quietud de la noche.

La frustración

Casi seguro que a todos nos ocurrió alguna vez en la vida que nuestros planes no salen como hubiéramos querido y nos frustramos, queremos bajar los brazos porque es más sencillo renunciar que poner más empeño para alcanzar nuestras metas. Con la producción de ideas sucede lo mismo, si no encontramos nuestra inspiración en un corto plazo nos desanimamos. En estas ocasiones lo mejor es despejarse, salir a caminar, respirar aire puro, tomar algo, charlar con alguien. Es garantizado que con una mente limpia y clara surgirán diseños geniales. La clave está en nunca darse por vencido y seguir intentándolo.

Lo bueno es enemigo de lo mejor

Una vez que arribamos a algo (sea la pieza que sea, del índole que sea) y nos sentimos seguros, creemos que llegamos a un buen resultado y estamos conformes, ese es el momento para intentarlo de nuevo. La clave está en ir más allá, desencasillarnos y hacer lo que nunca hubiéramos hecho, algo distinto que rompa nuestras estructuras. Las mejores ideas que tuve surgieron cuando me sentía segura, conforme, cuando creía que “estaba bien” lo que había hecho, solo entonces pude arriesgarme a ir más allá con tal de conseguir una idea espectacular. En lo que a diseño se refiere, una buena recomendación es probar técnicas distintas, experimentar con materialidades nuevas y en especial dejar de lado el miedo a ensuciarse un poco.

Una visión integral. La personalidad de cada uno va a quedar plasmada en los detalles. Mientras más nos ocupemos de lo pequeño casi imperceptible, eso que creemos que solo nosotros vemos, mejor será nuestro proyecto por eso no debemos escatimar tiempo y esfuerzo a la hora de llevarlo a la práctica. Podemos tener ideas originales e impactantes pero si están mal ejecutadas terminarán por tirar abajo nuestro concepto.

Con frecuencia nos encontramos tan inmersos en nuestros proyectos que se nos dificulta lograr una mirada objetiva. De las personas de las que menos esperamos podemos obtener una ayuda sorprendente, ciertamente aquellos que menos involucrados están en el tema son quienes más pueden abrir nuestra cabeza. Una buena recomendación es dejar de lado los prejuicios y testear todo lo que hagamos.

Las ideas espectaculares son primero para nosotros, para nuestra satisfacción. Cuando te entusiasma y no podés dejar de pensar en cómo la mejorarías, en qué le agregarías, es porque alcanzaste una idea espectacular y es el momento de sacarle el máximo provecho.